-Que se entiende por Inteligencia Emocional.
-Los beneficios de la I. E. en tu vida personal.
-Los beneficios de la I.E. en tu vida profesional.
-Los beneficios de la I.E. en la empresa.
-Los beneficios de la I.E. en las relaciones de pareja.
Qué podemos hacer para que la inteligencia emocional se desarrolle en las personas, y que sus beneficios se reflejen en todas las áreas de su vida y particularmente las que trabajan en nuestras empresas?, ¿es suficiente difundir los conceptos?, ¿qué ha de tener un programa de inteligencia emocional para que tenga éxito?
En los talleres que impartimos se propone unas herramientas claves que deberían ser contempladas en cualquier programa para el desarrollo de la inteligencia emocional:
Acerca del tema: La Inteligencia Emocional nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones de la vida cotidiana, desarrollar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que nos brindará más posibilidades de desarrollo profesional y personal.
Las emociones son impulsos para actuar, es decir, disposiciones para la acción. Estas tendencias biológicas -que están moldeadas por nuestras experiencias pasadas y nuestra educación (la historia personal y la historia social)- guían nuestras decisiones, trabajando en colaboración con la mente racional y permitiendo -o imposibilitando- el mismo pensamiento.
Del mismo modo que las luces del tablero de mandos del automóvil se encienden e indican que ha subido la temperatura o queda poco combustible, cada emoción es una luz de tonalidad específica que se enciende e indica que existe un problema a resolver. Por lo tanto, las emociones son aprovechadas completamente cuando uno aprende qué problema específico detecta cada emoción y cuál es el camino que resuelve el problema detectado.
Si YO no me ocupo de mi.........
¿quién se ocupará?
Si YO no me ocupo de los otros
¿Qué soy?
Y si no es ahora
¿cuándo?
Rabino Hill
EMOCIÓN
La palabra EMOCIÓN, viene del latín "MOTERE" (moverse). Es lo que hace que nos acerquemos o nos alejemos a una determinada persona o circunstancia.
Por lo tanto, la emoción es una tendencia a actuar y se activa con frecuencia por alguna de nuestras impresiones grabadas en el cerebro, o por medio de los pensamientos cognoscitivos, lo que provoca un determinado estado fisiológico, en el cuerpo humano.
La emoción, es un sentimiento y sus pensamientos característicos que conllevan condiciones biológicas y psicológicas, así como una serie de inclinaciones a la actuación
Todas las emociones son esencialmente IMPULSOS A LA ACCIÓN, cada una de ellas inclina al ser humano hacia un determinado tipo de conducta. En los animales y en los niños hay una total continuidad entre sentimiento y acción; en los adultos se da una separación, la acción no necesariamente sigue al sentimiento.
Los mecanismos de las emociones, incluso las biológicas, pueden ser conducidas hacia el bien o hacia el mal. El temperamento es modificable por la experiencia. Ser consciente de las propias emociones es el primer paso para no dejarse arrastrar por ellas.
Definiciones iniciales.
Goleman, el autor mas prolífico de libros sobre el tema, ha sido cauteloso en ofrecer una definición sobre lo que es la inteligencia emocional. La vino a presentar en el Apéndice 1 de su segundo libro de la siguiente forma:
"El término inteligencia emocional se refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos. Se trata de un término que engloba habilidades muy distintas-aunque complementarias-a la inteligencia académica, la capacidad exclusivamente cognitiva medida por el cociente intelectual...".
A estas alturas seguro que usted ya tiene conocimientos teóricos sobre la inteligencia emocional y conoce las ventajas que conlleva su desarrollo, tanto a nivel personal como profesional:
- el trabajador se siente más persona, más feliz, más pleno y con mayor calidad de vida; aumenta la motivación;
- se mejora el clima laboral; nuestro poder (especialmente el carismático) y nuestro liderazgo se ven reforzados;
- los procesos de cambio y de mejora continua se agilizan;
• ... y también mejoran un sin fin de pequeñas y sutiles cosas además de la rentabilidad de la empresa.
Probablemente habrá intentado poner en práctica algunos de los conceptos que le indican los libros que hablan sobre el tema, ¿cómo le ha ido?
Sin duda, y como en tantas otras cosas, aunque es relativamente sencillo entender y comulgar con la teoría, llevarla a la práctica es mucho más costoso y, a menudo, nos sentimos perdidos ya antes de empezar o no vemos los resultados de nuestro esfuerzo y dedicación.
Y es que la clave del éxito del desarrollo de la inteligencia emocional en la empresa o en las de mas áreas se encuentra en el propio desarrollo personal, en el esfuerzo de cada uno de los sujetos implicados, a su ritmo y desde la introspección, la toma de conciencia y la voluntad de cambio y mejora continua de cada uno de ellos.
Porque, para lograr desarrollar la inteligencia emocional en la empresa, todos (y especialmente los altos cargos), deben desarrollar la suya propia.
Por eso, si queremos gestionar y dirigir el desarrollo de la inteligencia emocional es necesario facilitar un clima de confianza y apertura, elevar el nivel de conciencia y auto-conocimiento de cada empleado y incrementar su motivación.
Una herramienta eficaz para lograrlo son los ejercicios y técnicas que se trabajan dentro de los talleres de inteligencia emocional, donde a través de una metodología de la indagación, vivenciad y participativa, se crea un espacio de reflexión y de conocimiento de las áreas que cada participante deberá "trabajar" en sí mismo para alcanzar sus objetivos dentro del marco de las necesidades de la empresa.
Pero para que los talleres de inteligencia emocional sean eficaces deben tener en cuenta algunas pautas:
- Han de propiciar la introspección, la reflexión y la toma de conciencia.
• Han de conectar con las emociones y la motivación de cada participante.
Por otro lado, es aconsejable que sean residenciales, porque así rompemos con los esquemas tradicionales, favorecemos la concentración y la cohesión grupal, lo que permite un mayor clima de confianza y apertura. Además, son muy bien acogidos por los participantes, a su vez sirven de recompensa, normalmente, y aunque a primera vista parezca lo contrario, rentabilizan costes.
También es preferible que los talleres estén incluidos en un programa más amplio donde se inserten sesiones de coaching y tutorías individuales bien sea de forma externa como interna.
En cualquier caso, deberán ajustarse a las necesidades de la empresa de forma que se trabajen los valores y cultura compartidos propios de la empresa o del rol sin olvidar en ningún momento los intereses de cada uno de los participantes de forma individual y personalizada.
De esta forma, se logrará un cambio de conducta y hábitos de forma consistente, donde tanto la empresa como el participante se sentirán satisfechos con el proyecto de mejora asumido.
Y es que, como bien se evidencia en la propia esencia de la inteligencia emocional, las emociones son el motor de cualquier acción. Si no utilizamos métodos que contacten directamente con el interior y el "corazón" de las personas difícilmente lograremos provocar cambios en ellos, o en nosotros mismos, por eso, cualquier programa bien estructurado que pretenda incidir sobre las actitudes y conseguir energía para el cambio y la mejora, debe contar con esta metodología.
Pensamiento:
"En tiempos de cambio... los que aprenden heredarán la Tierra, mientras que los aprendidos se encontrarán bellamente equipados para enfrentar un mundo que ya no existe".
-Erik Hoffer
"Aprender a ser mas inteligentes emocionalmente, no requiere de maestrías ni diplomados, la vida diaria es nuestro mejor laboratorio de aprendizaje, y es precisamente de los retos, obstáculos y adversidades, y de nuestra interacción con los demás donde podemos encontrar las mejores oportunidades para nuestro desarrollo"
Objetivos
El objetivo de este Taller, es desarrollar las competencias emocionales y relacionales, de acción y reflexión de los participantes, a fin de lograr una mayor efectividad en el logro de los objetivos personales y organizacionales, orientados a desarrollar las actitudes y habilidades que permitan:
- Reconocer las propias emociones: Como clave para intervenir en las mismas y desarrollar actitudes más efectivas.
- Distinguir entre emociones y estados de ánimo: A fin de establecer distintas estrategias de intervención, según sea el caso
- Se aprende como se aplica este conocimiento a tener una comunicación más efectiva con los que nos rodean en el ámbito laboral (compañeros de trabajo, superiores, subordinados y usuarios de nuestros servicios) y a trabajar con mayor armonía y productividad.
Este Taller esta dirigido a cualquier persona que quiera conocer más de la Inteligencia Emocional para aplicarla a su vida cotidiana. También para maestros, psicólogos, médicos, directivos y otros profesionales o estudiantes de la educación, la salud o los negocios.
Para obtener estos beneficios contamos con una metodología de la indagación, que nos permita que esto se haga realidad Sócrates denominó Mayéutica que quiere decir "arte de las parteras". Utilizó esta metáfora para señalar la profundidad de esta práctica de indagación, tal cual la concebía. Decía que las comadronas eran parteras de cuerpos, que ayudaban a dar a luz, pero no daban a luz, mientras que él era un partero de almas, que ayudaba a encontrar las respuestas, pero no daba respuestas.
Este método de indagación a través del cual guiaba a las personas a buscar nuevos sentidos y a reflexionar sobre distintas situaciones buscando otros puntos de vista, es lo más parecido a nuestra concepción del coaching. Una frase de Sócrates define con claridad este proceso: "Yo nada sé y soy estéril, pero puedo servirte de partera y por eso hago encantamientos para que des a luz tu idea".
.La metodología se basa una parte en aprender teoría, pero no se trata de aprender mas teoría sino en poner unas herramienta que lleven a la persona a EXPERIMENTAR en la propia vida lo que a cada una le produce bienestar o malestar. De esta experiencia reflexionada surge posteriormente el conocimiento.
El trabajo se realiza en tres niveles: personal, vivenciar a través de dinámicas de contestar buenas preguntas y en la puesta en común del grupo.
(Las preguntas son como el despertador de nuestras Potencialidades. Para obtener una gran respuesta, simplemente hay que hacerse antes una gran pregunta.)
CURSO DE
INTELIGENCIA EMOCIONAL
- en Granada- España
"Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad; las personas que no pueden poner cierto orden en su vida emocional libran batallas interiores que sabotean su capacidad de concentrarse en el trabajo y pensar con claridad". (Dr. Daniel goleman)
Objetivos:
Las competencias personales determinan el dominio sobre uno mismo.
- Ø AUTOCONCIENCIA: Saber reconocer las emociones en cada momento
- Ø AUTOCONTROL: Dominar impulsos y emociones, capacidad de adaptación.
- Ø MOTIVACION: Perseverancia y optimismo para conseguir las metas.
Las competencias sociales determinan como manejamos las relaciones.
- Ø EMPATIA: Capacidad para ponerse en el lugar del otro.
- Ø LAS HABILIDADES SOCIALES: Comunicación, colaboración, influencia y liderazgo.
'Quien domina sus emociones controla su vida,
puede ejercer influencia positiva en el desarrollo
de sus relaciones, de sus proyectos e incluso
de sus éxitos económicos'. (Anthony Robbins)
Si estas dispuesto/a a que tu vida mejore y que surjan cambios verdaderos, este es el momento "APUNTATE"
Información: aladial@hotmail.com
Lo imparte:
Lola Morales Pallares-Instructora de su propio método Ex.I.T.O . Exploración. Integración. Transformación. Optimización. Este método ayudara a todas las personas a desarrollar habilidades para llegar a ser ella misma, así como a comprender su enorme valor para liberar su potencial y elevar al máximo su rendimiento. Directora, del centro ALADIAL (Formación y técnicas naturales complementarias. Experta en COACHING, especialista en desarrollo personal, este método ayudara a todas las personas que estén interesadas en su propia superación personal.
Con quince años de experiencia en trabajo con grupos impartiendo talleres, cursos y conferencias.
Siete Síntomas de Nuestro tiempo, por Enrique Rojas
Este artículo me pareció interesante:
Son muchos los factores que han contribuido a ese estar perdido, desconcertado, sin hacer pie y sin tener unos referentes claros, coherentes, firmes, que empujen con fuerza a toda la existencia hacia delante, luchando por superar los obstáculos que se vayan presentando. Para mí las variables que se entremezclan para originar este hecho son las siguientes:
1. Los cambios vertiginosos operados en los últimos años en cuestiones esenciales. Hoy la vida va demasiado deprisa, pero no me refiero sólo a su ritmo, sino también a los ingredientes que se alojan dentro de ella. Hemos cambiado más en dos décadas que en un siglo. Los avances, la técnica, las modernas investigaciones han revolucionado las formas de vida. Asistimos al desgaste de los materiales sólidos con los que se edificaban las ideas y las creencias. Y que daban firmeza, plenitud y felicidad a la vida. Todo arde en el mercado de la modernidad. Unas cosas queman y dan fuego; otras se desvanecen y dejan al hombre huérfano de los principales valores.
2. Se ha ido produciendo últimamente una especie de malversación de las palabras, que ha llevado al uso, abuso y falsificación de los conceptos primordiales. Hay toda una manipulación producida de aquí y de allá, que desdibuja y trivializa las nociones. Un ejemplo es el deterioro de las palabras amor y libertad.
3. El bombardeo constante de noticias e informaciones a través de los grandes medios de comunicación. Información minuciosa, milimétrica, precisa, casi siempre centrada en temas negativos o polémicos, que nos dejan fríos y desencantados. Información que no es formativa, que no hace al hombre más maduro, ni lo mejora ni enriquece. Su efecto va a conducir a lo que yo llamaría el síndrome del exceso de información. Esto se da no solo en este terreno, sino que se hace extensivo a los campos profesionales más diversos. Cualquier disciplina académica, la que sea, tiene hoy tal riqueza de datos, referencias, pormenorizaciones, investigaciones y reseñas, que uno se puede perder en esa selva de notas y citas, si no anda con cuidado.
Ese síndrome por exceso de referencias se compone de los siguientes síntomas: la persona que se encuentra embargada por él, está con ansiedad, inquieta, descontrolada. Pero la palabra que mejor la define es: aturdimiento por abundancia y dispersión de reseñas y datos.
Los mismos periódicos nos someten a un ametrallamiento muy similar. Es menester saber hacer una criba de todo eso que se recibe, sobre todo por higiene mental. Es menester descifrar el criptograma de datos que nos llegan como en cascada, unos detrás de otros. Hay que buscar las claves haciendo una labor de síntesis: quedarse con lo esencial, almacenarlo y tirar lo que estorba. Ese trabajo intelectual no es fácil y requiere un cierto entrenamiento en la tarea de separar el trigo de la paja.
Repito, desbordamiento por saturación: ofuscación transitada de perplejidad y confusión. El sociólogo francés Pierre Bourdie habla sobre ello en su libro «Sobre la televisión». El paisaje mediático constituye hoy una amenaza para la sociedad. Hay que buscar la justa medida. Mantenerse informado sin perder el equilibrio psicológico, ya que ese mundo tiene sus propias leyes y constituye un microcosmos al que hay que saber asomarse, si no quiere uno caer primero en la ansiedad, después en una cierta reacción depresiva y finalmente, perdido y sin saber a qué atenerse. Confuso a la hora de interpretar la vida y sus formas. Hipertrofia enfermiza que atiborra de mil cosas y que se desliza hacia una cierta indiferencia por saturación de contradicciones.
4. La presentación permanente de vidas conocidas sin mensaje interior. Aquí se lleva la palma la televisión. Da pena asistir al espectáculo permanente de los personajes que en ella aparecen: futbolistas (una y otra vez), las modelos (hoy tan de moda) y los artistas en sus más diversas artes. Pocas veces asistimos a una entrevista valiosa, profunda, de alguien que enseña otra visión de la jugada de la vida, distintas de esas tan manidas y sobadas.
Y no digamos nada de las revistas del corazón, a las que hay que dedicarles una mención especial. Interesa la vida ajena de los personajes conocidos, pero rota, truncada, hecha añicos. Hay un fondo morboso en esa inclinación. Y también pasar el rato trivializando la vida. Las desgracias ajenas gustan, porque compensan las propias. Se trata de pasar el rato sin más. Las revistas del corazón representan el mínimo denominador común de la cultura de masas. Mucha gente sueña con las cosas que le suceden a otros.
5. Todo esto va conduciendo a una ausencia de líderes. Líder es una palabra de procedencia inglesa, leader, que significa guía, jefe, conductor, persona que va delante enseñando con su tipo de vida un estilo superior de existencia. En esas personas, podemos ver los grandes argumentos repletos de sentido, atractivos, sugerentes, invitándonos a seguir en esa dirección. Esta ausencia lleva a uniformar a la masa en el peor sentido de la palabra, otorgándole la victoria a una mediocridad que se va imponiendo día a día.
6. El resumen de lo anterior termina en la desorientación moral. La moral es el arte de vivir con dignidad, como corresponde al ser humano. También, la moral es el arte de usar de forma correcta la libertad, poniendo en juego los mejores recursos de nuestra naturaleza. La costumbre de poner sobre la mesa lo más positivo que uno tiene. Las costumbres hacen y deshacen al hombre. Lo elevan y lo rebajan de nivel: refuerzan su libertad, o la reducen. La moral es la estética de lo mejor: Julián Marías en su libro «Tratado de lo mejor» dice que ésta afecta a la condición de la vida en su totalidad, que se dirige hacia el bien, viviendo a fondo en la verdad: «Lo óptimo es la meta de una utopía, mientras que lo mejor conecta con lo real».
Se desciende así hacia lo que ha llamado Gilles Lipovetsky la ética indolora y lo que yo he denominado la moral light, tejida e hilvanada de una tetralogía disolvente y giratoria, que acaba en el nihilismo:hedonismo-consumismo-permisividad-relativismo. Es la apoteosis de los escenarios nihilistas, en donde asistimos a una sociedad que ha perdido los puntos de referencia. De ahí transitamos hacia una desorientación moral al diluirse los criterios personales e ir más hacia los sociales. Erosión demoledora en la que estamos y que oscila entre la levedad y la dispersión, la sugestión por lo inmediato y el éxtasis de la facilidad.
¿Cómo orientarnos en un mundo tan cambiante, complejo y poliédrico? Los famosos eslóganes del 68 francés «disfruta sin trabas», «prohibido prohibir», «pedir lo imposible», han ido produciendo unos efectos imprevistos. Una sociedad desarmada moralmente va a la deriva, al desvanecerse sus fundamentos. Las fronteras entre el bien y el mal ya no tienen un trazado claro, se desdibujan entre los muchos hilos que trenzan el tapiz de lo que debe ser el hombre.
7. Llegamos así al relativismo moral. El relativismo como forma de pensamiento tiene un tono devorador, hace tabla rasa de todo lo que encuentra a su paso. Se produce así la absolutización de lo relativo.
Para evitar estar desorientado lo mejor es tener ideas claras sobre lo que es la vida y por supuesto, sobre uno mismo. Pero la formación no se improvisa: necesita estudio, tiempo y que los conceptos se vayan sedimentando.
Se necesitan modelos de identidad fuertes que enseñen las claves para vivir. Enseñar es seducir por encantamiento, descubrirle a alguien pistas, vertientes, parajes de luz que arrastren de forma sugestiva hacia valores seguros, sin caducidad. Y transitar por ellos. Lo que debe regresar es el restablecimiento de la coherencia esforzada que lucha titánicamente por no dejarse llevar por la moda del momento, que hoy es de un color y mañana de otro. Hay que expulsar del recinto propio el cinismo.
Cervantes dijo: «Tú mismo te has forjado tu ventura». Para circular de forma desenvuelta en un mundo tan difícil y complejo recomiendo la siguiente fórmula: busca la ética, la adhesión de la inteligencia y la voluntad al bien; y no hay bien sin amor.
(ABC, 2 de junio de 2003)