Coaching ontológico: Ten tú coach personal como guía en el camino de la autoconfianza.
En un texto de Eckhart Tolle llamado el Poder del Ahora, un discípulo le pregunta al maestro:
Pregunta: ¿Qué es la iluminación?
Eckhart Tolle: Un mendigo había estado sentado a la orilla de un camino durante más de 30 años. Un día pasó por allí un extraño. “¿Tienes algunas monedas?, murmuró el mendigo, estirando mecánicamente el brazo con su vieja gorra. “No tengo nada que darte”, respondió el extraño. Y luego preguntó “¿Qué es eso sobre lo que estás sentado? “Nada” replicó el mendigo, “sólo una caja vieja. He estado sentado sobre ella desde que tengo memoria”. “¿Alguna vez has mirado en su interior?” preguntó el extraño. “No respondió el mendigo, ¿para qué?. No hay nada adentro”. “Echa una ojeada”, insistió el extraño. El mendigo logró entreabrir la tapa. Para su asombro, incredulidad, euforia, descubrió que la caja estaba llena de oro.
Yo soy ese extraño que no tiene nada para darte y que te dice que mires en tu interior. No dentro de alguna caja –como en la parábola – sino en un lugar aún más cercano: dentro de ti mismo.
“Pero yo no soy un mendigo”, te puedo oír decir.
Aquellos que no han descubierto su verdadera riqueza – la brillante joya del Ser y la profunda e inalterable paz que se encuentra en ese lugar – son mendigos, aún cuando tengan gran riqueza material. Buscan externamente desechos de placer o plenitud – para la validación, la seguridad o el amor – mientras en su interior tienen un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas, sino que es infinitamente más grande que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer.
Este texto es un buen comienzo para que hablemos del PRIMER MARCO DE REFERENCIA PARA LA ACCIÓN: LA AUTOCONFIANZA. El aprendizaje que hemos realizado a través de la educación que se nos ha proporcionado desde niños se basa en la adquisición de conocimientos externos. Nunca nos han motivado para que aprendamos a aprender. Como todo lo que nos han enseñado viene de fuera, cuando dudamos de algo dudamos también de nosotros mismos, de nuestra capacidad de aprender desde nuestro interior. Pensamos que otro que no soy yo tiene la respuesta y nos sentimos ignorantes. Lo expresa muy bien una célebre frase de Groucho Marx cuando por reducción al absurdo nos pone ante la evidencia de las dudas que nos surgen cuando se nos coloca en el lugar de decidir frente a los demás por nosotros mismos: “A quién va usted a creer, ¿a mí o a sus propios ojos?”.
Cuando yo aprendo a aprender el aprendizaje adquirido forma parte de mí y siento que sólo puedo estar seguro de algo cuando pasa por los filtros que yo establezco para observar y valorar aquello que es objeto de mi conocimiento. Esta manera nueva de aprender me presenta mucho más crítico con los aprendizajes que proceden del exterior y me proporciona una gran confianza en mi mismo. Hemos de recordar a un gran maestro como Sócrates y la forma que tenía de filtrar la información procedente del exterior.
En la antigua Grecia (469 - 399 AC), Sócrates era un maestro reconocido por su sabiduría.
Un día, el gran filósofo se encontró con un conocido, que le dijo muy excitado: "Sócrates, sabes lo que acabo de oír de uno de tus alumnos?"
"Un momento" respondió Sócrates. "Antes de decirme nada me gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro".
"¿Triple filtro?"
"Eso es", continuó Sócrates. "Antes de contarme lo que sea sobre mi alumno, es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo que vayas a decirme.
El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estás completamente seguro que lo que vas a decirme es cierto?" "No, me acabo de enterar y..."
"Bien", dijo Sócrates. "Conque no sabes si es cierto lo que quieres contarme.
Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad." "¿Quieres contarme algo
bueno de mi alumno?" "No. Todo lo contrario..."
"Con que" le interrumpió Sócrates, "quieres contarme algo malo de él, que no sabes siquiera si es cierto.
Aún puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad. ¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?" "No. No mucho"
"Por lo tanto" concluyó Sócrates, "si lo que quieres contarme puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?"De la misma manera que Sócrates cada uno de nosotros puede establecer sus propios filtros y decidir qué valor tiene cada información que recibe. Cada uno de nosotros puede tener su propio credo, su propia verdad y este reconocimiento nos da fuerza para confiar en nosotros mismos y para tener la humildad de reconocer que nuestra verdad no es la verdad de todos pero es nuestra verdad y esto es maravilloso. Es la esencia de nuestra libertad, de la tolerancia y del profundo respeto a las ideas de los demás, lo que nos proporciona la posibilidad de ser flexibles para hallar puntos de encuentro entre las diferentes ideas de los seres humanos para que nunca se conviertan en meras ideologías estáticas e impositivas.
Para terminar de hablar sobre este marco esencial de la AUTOCONFIANZA diré que independientemente de las expectativas que uno tiene sobre las cosas, independientemente de los resultados que se produzcan, la confianza en uno mismo pertenece a la sustancia de cualquier ser humano. Cada persona es una apuesta biológica de supervivencia con independencia de lo que cada mente pueda elaborar en cuanto a caminos a emprender, metas a lograr, expectativas o resultados obtenidos. Nacemos unidos a la madre por el cordón umbilical pero nuestro destino es la independencia, la autonomía y el valor de uno mismo. Suceda lo que suceda cada ser humano tiene una dimensión de supervivencia y es en las situaciones más difíciles dónde esto se muestra con más nitidez. Quien tiene una mayor conciencia de sí mismo y de su fuerza innata sobrevive a las dificultades. Y en las dificultades surge algo que no tiene nada que ver con la mente pensante sino con una dimensión superior, estoy hablando de la INTUICIÓN. La intuición es una especie de sabiduría innata que conecta al ser humano con la conciencia universal y que le permite dar respuesta siempre a cualquier situación. Trabajar la intuición es no quedarse en los aspectos meramente lógicos de las situaciones vitales sino ser consciente de que siempre podremos encontrar una respuesta, un camino, una solución en los momentos más sorprendentes, inverosímiles o complicados. Para trabajar la intuición, en primer lugar, hemos de tener muy claro que cada uno de nosotros es la medida de todas las cosas, que nadie tiene la respuesta o verdad absoluta, pero que cada cual puede obtener dentro de sí mismo la mejor solución, la mejor opción, la mejor respuesta, la mejor verdad, aquella que realmente satisface a nuestro propio ser y al ser universal (es decir, aquello que es bueno para mí y bueno para todos). Tenemos cada uno de nosotros nuestro propio ser, nuestra propia peculiaridad que enriquece al mundo. No tengamos miedo, por tanto, de mostrar nuestra esencialidad y hallarla a través de nuestra intuición. Ahí está la esencia de la autoconfianza, que en el sentido expresado no precisa de nada especial sólo de que seamos y actuemos conforme a nosotros mismos, a nuestra naturaleza esencial que ha de transformarse y caminar hacia donde decidamos.











mariposa-sin-alas dijo
Hola Lola, quise pasar a saludarte y desearte un feliz dia!!
Besos.
12 Febrero 2008 | 06:20