Prevenir los malos tratos es posible
No permitas el maltrato, la persona que te insulta, te pone en ridiculo, te controla, te ofende.. no te quiere
Los malos tratos es un problema que ha afectado a las mujeres en todas las edades a lo largo de la historia. Es un fenómeno cotidiano para muchas de ellas, que además, hasta hace poco no tenían posibilidades de defensa al considerarse un problema privado e ignorado socialmente.
Aunque en general la mejora en la situación de las mujeres ha sido notable, las agresiones continúan y los sucesos que últimamente se han producido, sin el mínimo respeto a los derechos humanos, han producido una importante sensibilización de la sociedad y los medios de comunicación sobre la necesidad de poner fin a este sufrimiento injustificable.
La educación es el medio más válido para luchar contra cualquier tipo de violencia. Para conseguir los objetivos es necesario,, por tanto, la formación y sensibilización de toda la población, pero fundamentalmente de los y las jóvenes que desde tempranas debe ser educado para conocer y respetar los derechos humanos y rechazar cualquier tipo de discriminación. Igualmente las mujeres que por distintas circunstancias no tuvieron acceso a la educación deben conocer los mecanismos que les permitan defenderse y protegerse de cualquier tipo de agresión.
Es necesario entender que la violencia de género se basa en una dinámica que mantiene atrapadas psicológicamente a las mujeres maltratadas. Por decirlo de una forma burda digamos, que en un primer momento el maltratador prepara a su víctima, despojándola de su seguridad, confianza, autonomía,
etc. con diferentes manifestaciones de maltrato psíquico (ver tabla anexa), para que cuando llegue el maltrato físico (si se produce) la víctima se sienta sola, avergonzada, con sentimientos de culpabilidad y totalmente dependiente de su verdugo.
Esta dinámica presenta un patrón cíclico, que se desarrolla en tres fases, que Leonore Walter (1984) acuña como "el ciclo de la violencia". Se trata de un ciclo repetitivo, donde las diferentes fases cada vez se reproducen en espacios más cortos de tiempo y con mayor intensidad. La violencia de género suele manifestarse en primer lugar con agresiones verbales (maltrato psíquico) en sus formas más encubiertas; humillaciones, descalificaciones, insultos, pasando a las agresiones físicas (maltrato físico) con empujones, bofetones y en casos extremos palizas, violaciones e incluso la muerte.
RELACIONES SANAS
Somos seres sociales que nos complementamos en las relaciones con los demás. Cuando el desarrollo personal ha sido positivo, se logra tener una identidad sana que crea dinámica de interacción saludable con los demás. Las relaciones humanas son buenas y gratificantes porque tienen límites razonables de acercamiento y, también, de privacidad. Cuando hay un respeto por la otra persona y se tienen en cuenta sus necesidades aun no teniendo nada que ver con las mías. Cuando no se tiene una personalidad madura se busca la afiliación desde una personalidad dependiente que es una sub-personalidad ó rol alterno para acercarnos a los demás. Algunas sub-personalidades son:
RESCATADORA: la que busca suplir la necesidad al otro.
MÁRTIR: La que está centrada en el dolor.
CRITICONA: La que busca y encuentra faltas ajenas.
COMPLACIENTE: La que es demasiado dócil y complaciente.
DEPENDIENTE: La que tiene falta de confianza en sí mismo.
VÍCTIMA: La que vive resentida con el sistema.
UTOCUIDADO EMOCIONAL
RECONOCER EL DRAMA DEL DOLOR
Las experiencias que han dolido se graban en la memoria emocional y muchas personas pasan toda la vida, intermitentemente, sintiendo el drama de ese dolor. No saben cómo librarse y romper con conductas autodestructivas que tienen su origen en situaciones del pasado. El auto conocimiento permite enfocar y rastrear esas sensaciones en el presente para manejarlas positivamente sin hacerse daño uno mismo.
Prevención: solo es posible desde la situación de igualdad de los dos miembros de la pareja.
No son marido y mujer, pero se insultan y se pegan como lo hacen demasiados adultos. La violencia de género en los noviazgos de adolescentes no es una anécdota. Un 12% de los adolescentes reconoce que en una ocasión o más ha pegado o empujado a su pareja.
El dato procede un estudio realizado con 962 adolescentes con una edad media de 15 años de siete institutos de enseñanza secundaria de Almería. Elaborado por el Instituto Andaluz de la Mujer y la Universidad de Almería, el trabajo desvela, que hasta un 7% de los chicos reconoce haber dado una bofetada en más de una ocasión a su novia, un 16% confiesa haberlas empujado y un 6% admite haberlas amenazado con algún objeto.
La normalización de la "violencia de género en la adolescencia es mayor si cabe que en otras edades, ya que ellos y ellas son capaces de describirla, conocen casos, pueden identificarla sobre el papel pero, en general creen que se trata de algo que sólo le ocurre a mujeres mayores que están casadas", se recuerda en el estudio.
Se debe añadir a este hecho el que "determinados comportamientos, que están en la base y en el inicio del problema, como los celos y el control exagerado, para muchos adolescentes son síntomas de amor y preocupación por la pareja y no lo ven como el posible germen del problema".
Por todos estos motivos, la prevención "de todas las formas de violencia de género comienza por la educación en la igualdad... Hay que educar e informar a los/as adolescente








TERESA santomil gonzalez dijo
Hola, encantada de saludarte una vez mas
Sobre el tema a tratar, digo que falta voluntad
cada persona es un mundo y como tal ven las
cosas de distinta manera.
La vida, no esta hecha para para debiles, eso lo tengo claro
camaron que se duerme, se lo lleva la corriente
refran del pueblo viejo y sabio
un abrazo amiga
23 Noviembre 2009 | 10:59 PM